A quien no le ha pasado alguna vez que ha ido a coger algo con las manos y se le ha caído,  y en vez de darse cuenta de que esto le ha pasado porque "su cabeza no estaba allí", nos hemos regañado, nos definimos como torpes y nos culpamos

, produciéndonos un malestar que podría evitarse sabiendo que no hay ningún problema en que haya un despiste y que lo que tenemos que hacer es aprender de él.

 

 

Pues esto no es ni más ni menos que un pequeño reflejo de lo que nos pasa en nuestra vida a diario. Y es que pensamos demasiado en cosas que nada tienen que ver con lo que estamos haciendo o cuando esos mismos pensamientos son de tipo negativo y en consecuencia no hacemos las cosas como queríamos en un principio, prestando más atención a estos pensamientos que a lo que realmente nos acontece.

 

Y, ¡oye! Como he dicho antes no pasa nada porque se caiga, ese el primer paso sobre el que hay que reflexionar, se me ha caído y ya está, ya ha pasado y no puedo cambiarlo, el regañarme por ello sólo va a conseguir crearme malestar, pero, ¿como puedo hacer yo para que no me ocurra?.

 

 

Y aquí es donde entra la atención, estar atento a lo que hacemos, no estar pensando en cosas como que tengo que ir a recoger a los niños, tengo que tender la lavadora, tendría que haberle dicho eso de otra manera, tengo, tengo, tendría...y es aquí donde viene la buena noticia, ¡no!, no tienes otra cosa que hacer más que lo que estás haciendo en ese preciso momento, lo demás está sólo en tu cabeza, así que dedícale el 100% de tu atención a lo que haces y lo harás como sabes, no has sido torpe, simplemente no estas centrando tu atención.

 

Si quieres organizarte para ordenar las cosas que vas a hacer o reflexionar sobre las que ya has hecho, que sea cuando no estés con otra cosa, ese sería el  momento para hacerlo, así que hazlo, pero recuerda que nunca sea mientras coges el vaso de cristal.


Y bueno, después de este ejemplo sobre las cosas cotidianas,  vamos al mismo asunto pero extrapolado a aspectos más importantes de nuestra vida, como pueden ser el trabajo, las actividades físicas o las relaciones con los demás.

 

Y es que esto nos pasa constantemente, ¿cuantas veces nos vemos a nosotros mismos pensando en otras cosas cuando hablamos con otros, o teniendo pensamientos negativos durante un partido de cualquier deporte que practiquemos, o la cantidad de quejas y excusas que nos damos en el trabajo, no rindiendo al máximo de nuestra capacidad?.

 

 

Cuanta cantidad de basuras mentales nos decimos que no nos sirven y nos sacan de lo que estamos viviendo en ese momento, cuando lo único que hay que hacer es pensar en lo que estamos haciendo, pensar en positivo y actuar en consecuencia. Intenta vaciar la mente de pensamientos negativos que te alejan de tu momento y dedícate  en cuerpo y alma a tu actividad en cada instante de tu vida.

 

La negatividad sólo vale para una única cosa a mi modo de ver, y es para darte cuenta de que la estás teniendo, siendo consciente de ella y de que hay que cambiar esa forma de pensar, porque si no lo haces eso te va a llevar a actuar de una forma que no quieres, descentrándote y sacando un mal resultado para tus expectativas.

 

Si quieres decirte algo, que sean cosas positivas, cuando te des cuenta que te dices a ti mismo algo negativo, cambia tu pensamiento en ese instante y automáticamente vuelve a prestar atención plena a lo que haces, sólo así darás la mejor versión de ti mismo.

 

 

Somos completamente responsables de lo que pensamos y ello nos lleva a una determinada forma de actuar. Entonces se trata de cambiar el hábito a nuestro favor, siendo conscientes de lo que pensamos y cambiar lo que nos crea malestar, para así eliminar las cosas que no nos dejan disfrutar del momento.

 

Al igual que se entrena el cuerpo se puede entrenar la mente, sólo tienes que saber que tienes el poder de hacerlo y simplemente empezar a hacerlo. Y este, amigos míos, es el poder más grande que tenemos.

 


Todo en tu vida es digno de ser disfrutado,  lo que te gusta, lo que no y lo que resulta neutro, en cada vivencia hay jugo que exprimir y el saber saborearlo es un arte. Perdemos demasiados momentos rechazando nuestra vida, aprende lo que te gusta y lo que no y admira las pequeñas cosas en el resto de tus momentos.

 

Intenta hacer esto con cada cosa que te pasa en la vida, préstale la máxima atención a todo, incluido tus pensamientos, maximiza tus 5 sentidos para exprimir cada cosa que vives y verás como poco a poco todo te sale mejor y empiezas a disfrutar más de la vida.

 

Como dijo el maestro Zen Ejo Takata sobre como alcanzar la plenitud: "cuando como, como, y cuando duermo, duermo".


Abajo te dejo un par de vídeos de mindfulness y técnicas de control mental a partir de la respiración.


Un saludo. ViVe y se feliz.

Si te ha gustado comparte.

 

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Login Form

Subscríbete


Subscribete GRATIS y recibe nuestros articulos



Si te gustan, por favor compartelos
Joomla Extensions powered by Joobi
Scroll to top