¿Cuántas veces hemos escuchado de nuestra boca o de los demás “El lunes empezaré a entrenar, después del verano empezaré la dieta, a principio de año dejaré de fumar, el año que viene estudiaré inglés”?

Seguro que muchos os reconoceréis en estas frases, y es que es la típica excusa imaginaria que nos hacemos cuando queremos comenzar algo que sabemos a ciencia cierta que nos hará bien y que queremos hacer pero que no hemos empezado por diversas razones (miedo al qué dirán, miedo al fracaso, miedo a lo desconocido, etc…) y por las que llevamos tiempo posponiéndolo. Aunque digas que es por falta de tiempo, cansancio, pereza,... no es así, lo sabes, hay cosas más profundas que te impiden hacerlo y te tienen paralizado.

Estás en tu zona de confort, tu zona cómoda y crees estar bien, lo fácil, lo que no cuesta trabajo, pero la verdad es que en esa zona, no evolucionas, no haces nada por ti ni por vivir, vives una y otra vez lo mismo, día tras día, siempre igual. Vivimos en una sociedad en la que se utilizan nuestros instintos de supervivencia en nuestra contra, sobrealimentando nuestros mecanismos de recompensa cerebrales (azúcar, seguridad, descanso), por lo que es importante que tomemos conciencia de esto y veamos, que a la larga, nos estamos haciendo más mal que bien. Haz algo por ti y muévete, toma el control, deja de actuar de manera inconsciente. Las cosas son como son porque tú no las cambias, no cambias tu forma de pensar. Tus creencias crean pensamientos, los pensamientos acciones, las acciones hábitos y los hábitos definen tu vida. Así que sí, puedes cambiar en lo que crees teniendo una mente abierta.

Lo primero es preguntarte cual es tu objetivo, tu propósito, definirlo y ver si hay posibilidades reales de conseguirlo. Si es así, la próxima pregunta es si nos supone una motivación suficiente para comenzarlo, si realmente lo queremos con fuerza y nos vamos a comprometer con ello. Si nuevamente has contestado afirmativamente, no hay más excusas, empieza ya y deshazte de una vez de esos miedos que te inmovilizan y que te impiden luchar por lo que quieres. Te garantizo que eres capaz de cualquier cosa que te propongas, que eres más fuerte de lo que crees y puedes con todo, pero debes poner el 100% en conseguirlo, el que no es capaz de poner toda la carne en el asador tiene un gran problema, y es que no sabe vivir, la vida es caminar, tropezar, levantarse y seguir caminando. Y si te caes mil veces, te levantas mil, pero eso que te has propuesto lo consigues, y disfrutas de tu progreso y tu aventura vivida. Estar sentado en un sofá viendo como viven los demás no es buena idea, deja ya de esconderte y sal a conquistar el mundo.

Nos dedicamos a boicotearnos, es curioso como no somos capaces de mantener un propósito, sabemos que a la larga el tomar el control de la situación será beneficioso para nosotros pero sin embargo nos ponemos excusas y dejamos las cosas a la mitad. Nuestros miedos, los cuales ni siquiera queremos reconocer por el miedo al miedo nos ganan la batalla y nos dejan paralizados, viendo como la vida pasa día tras día sin pena ni gloria y seguimos sin hacer nada.

Nadie dice que el camino vaya a ser fácil en un principio, pero sí que merecerá la pena, primero porque irás viendo como poco a poco te acercas a tu meta y segundo porque si te dejas llevar y prestas más atención al momento que estás experimentando se hará más emocionante de lo que crees. Además con el hábito cada vez se irá haciendo más sencillo, por lo que te costará menos trabajo hacer las cosas y podrás afrontar nuevos retos.

Quiero compartir algunas estrategias para reforzar la fuerza de voluntad y conseguir todo aquello que te propongas.

  1. Mejora tu autoestima.

El diálogo interno positivo es una gran parte de la mejora de su autoestima. En lugar de decir cosas como “No lo haré bien” o “Voy a fracasar” puedes empezar a cambiar las cosas diciéndote “yo puedo superar esto” y “lo voy a lograr”.

  1. Únete a gente positiva y que tengan objetivos en común.

Será mucho más fácil que cumplas con el plan establecido si tienes a alguien al lado que se enfrente a lo mismo que tú: "Cuando te apuntas al gimnasio con otra persona o incluso si le cuentas a alguien que te has propuesto mejorar tu forma física, supone un refuerzo para tu motivación. No querrás decepcionar a esas personas contándoles que al final te has rendido, así que te resultará más difícil tirar la toalla. Al tener a alguien que te anime, te sentirás arropado y los sacrificios te parecerán más pequeños y asumibles.

  1. Aléjate de la gente negativa.

Mucha gente que no es capaz de hacer las cosas te dirán que no puedes o que es una tontería, confía en ti mismo, deja de un lado ese tipo de personas y lucha por lo que quieres.

  1. Saltarse las reglas y no sentirse culpable.

Es muy importante dar un escape psicológico y de vez en cuando saltarse el plan establecido de manera consciente para así afrontarlo con más ganas y sabiendo que tu tienes el control. Pero es muy importante no sentir culpa, se ha hecho, lo hemos disfrutado y hemos dado un paso atrás para dar diez adelante.

  1. Ve poco a poco y controla tus progresos.

Si quieres una motivación extra márcate mini objetivos y ve controlándolos para así hacer más fácil el camino y ver resultados más a corto plazo.

 

  1. Visualización de tu éxito.

Dedica unos minutos al día para sentirte con tu objetivo realizado, piensa en como te sentirías si ya lo hubieras alcanzado y quédate con esas sensaciones.

  1. Cuando decaigas háblate a ti mismo.

Cuando tengas momentos de flaqueza recuérdate que lo quieres, que eres capaz y que lo vas a lograr, y que tan sólo es un bache mental que es pasajero y que no te va a sacar de tu camino.

  1. Concéntrate en lo recorrido.

No te centres en lo que te queda por andar, si no en lo que ya has hecho y de lo que eres capaz, concéntrate en mejorarlo cada día y date cuenta de que si has podido hasta ese momento puedes seguir haciéndolo.

Dentro de las estrategias a seguir para una fuerza de voluntad de hierro, si tu objetivo es comer bien y se te presenta alguna tentación, aquí tienes además tres estrategias elaboradas por científicos que te pueden servir de gran ayuda en momentos de debilidad.

  1. Tensa tus músculos.

La investigadora Iris W. Hung, de la Universidad de Fundan, en Shanghai, ha realizado diversos estudios que demuestran que apretar los músculos de los brazos y las manos durante un minuto cuando se presenta la tentación te ayuda a vencerla.

  1. Realiza una buena acción.

Kurt Gray, investigador de la Universidad de Harvard, ha descubierto que las acciones desinteresadas aumentan la fuerza de voluntad. En su estudio, ofrecía a quienes levantaran un peso durante más tiempo una recompensa económica que luego podían donar o conservar. Los que decidían donar el dinero aguantaban más. Para Gray, "la mejor manera de resistir la tentación de comprar un donut para desayunar es donar el dinero suelto a alguien que lo necesite".

  1. Mira hacia otra parte.

Walter Mischel, profesor de la Universidad de Stanford, realizó un experimento conocido como "Marshmallow". Dejaban a varios niños solos con un delicioso dulce delante y les advertían de que podían tomarlo, pero que si para cuando ellos regresaran no lo habían hecho, les recompensarían con otro más. Algunos sucumbieron de inmediato, pero aquellos que trataban de distraerse mirando hacia otra parte, cantaban o pensaban en otra cosa, lograban resistirse y recibían su premio.

 

En cuanto a esfuerzos físicos traemos una regla anecdótica que me gustaría compartir y que tuvierais muy en cuenta a la hora de conocer el poder de vuestra mente. Esta es la regla del 40%.

Los Navy Seals (fuerzas especiales de EE.UU) tienen una regla que consiste en que cuando nuestra mente asegura que no puede más, en realidad, físicamente hemos llegado al 40% de nuestras posibilidades. No se trata de ser un Navy Seal, ni de alcanzar nuestros límites físicos, pero sí de saber que cuando creemos que hemos llegado a nuestro tope en cualquier situación, aún nos queda mucho más y sólo es un bloqueo mental, así que cuando llegue ese bloqueo, rómpelo y empieza la cuenta.

Una estrategia es que cuando creas haber llegado a tu techo, decidas poner un ladrillo más, sólo uno, y una vez lo hayas puesto, pon otro más. Sólo céntrate en el siguiente paso, no en tu objetivo final, y verás que llegas mucho más lejos del 40% inicial, desbloquearás tu mente y romperás las barreras que te has creado.

Siempre hay que crecer, hay que superarse, evolucionar. No te puedes acomodar y ver como tu vida pasa delante de ti. “No vivas la misma vida 75 años y lo llames vida” Robin Sharma.

Deseo que seáis perseverantes y logréis todo cuanto os propongáis. Como dijo Newt Gingrich, un político estadounidense: “la perseverancia es el trabajo duro que haces después del trabajo duro que ya has hecho”.

 

Espero que os haya gustado y lo pongáis en práctica. Un saludo.

 

ViVe y sé feliz.

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