Si te centras en mejorar sólo y exclusivamente tu cuerpo, perderás de vista tu salud global, pero si en cambio, pones en primer lugar tu salud, seguro que conseguirás un cuerpo más esbelto y funcional.

A todos nos gusta tener un buen físico y sentirnos fuertes y ágiles, es obvio, mentiríamos si dijéramos lo contrario. Sin embargo, en este artículo vamos a explicar por qué no puede ser tu objetivo principal, sino que el cambio en tu vida debe ser con el fin de ganar y mantener tu salud y como consecuencia, conseguirás mejor físico y rendimiento. Además no quita que se puedan atacar estos puntos más a conciencia, pero no perdiendo de vista cual es tu meta más importante.

Uno de los grandes errores que cometemos es el de las comparaciones. En una sociedad donde todos los medios de comunicación nos bombardean con físicos casi imposibles, es fácil, sobre todo en la gente más joven, el caer en ellas.

Cada uno de nosotros es único y por lo tanto diferente del resto y lo que hay que buscar es la mejor versión de uno mismo, no ser como Usain Bolt, Cristiano Ronaldo o como la modelo de moda. La mejor manera de lograrlo es teniendo unos hábitos de vida saludables, y si no los tienes, ir incorporándolos poco a poco, para que estos se queden con nosotros para siempre sin sufrir en el transcurso.

 

Otro error es que queremos ver resultados de manera inmediata o lo más pronto posible y tenemos que partir de la base de que los milagros no existen, así que no os dejéis engañar por quien os lo intenta vender.

 El cambio no será perceptible rápidamente, todo lo bueno se hace esperar, ten en cuenta esa premisa para todo. Simplemente pregúntate:

 ¿Acaso Usain Bolt bate records porque hace poco tiempo que se puso a entrenar? Te garantizo que no, además de sus cualidades innatas sobrehumanas, hay un gran trabajo perseverante y concienzudo detrás para conseguir su mejor versión, y ahí es donde tenemos que fijarnos, no para parecernos a ellas en el físico o rendimiento, sino para ver como ellos llegan a su éxito en lo que hacen.

Mucha gente desiste al no ver resultados rápidos, con miles de justificaciones para luego volver a lo de antes:

 .....he perdido rendimiento....

.....mi índice de masa corporal no ha cambiado en 1 mes....

.....paso hambre.....

.....me canso mucho....

.....etc.....

 

Pero esos no deben ser nuestros objetivos. Céntrate. Tu objetivo debe ser TU SALUD. Tus resultados tarde o temprano llegarán, seguro, y lo mejor que serán para siempre.

Una vida activa y una alimentación sana debe ser la base de tu cambio. Nos tenemos que aceptar tal y como somos en todo momento, y cuando por fin cogemos el mando de cómo queremos manejar nuestra salud y decidimos hacer estos ajustes en nuestra vida, hay que disfrutar del camino, observando y analizando como poco a poco llegan los cambios positivos, sin obsesionarnos.

Somos humanos y tenemos debilidades, es por ello que si no estamos concienciados con nuestro bienestar, y lo único que queremos es conseguir mejorar nuestro físico o rendimiento, lo más probable que ocurra es que acudas a fármacos, dietas milagro (en su gran mayoría muy perjudiciales y con efecto rebote), ejercicios poco efectivos o probar cualquier otra metodología e información no contrastada que llegue a ti.

 

En cuanto ves que no lo consigues (sobre todo rápido), te frustras y lo dejas porque no logras lo que quieres (objetivo erróneo).

Si no estás contento contigo mismo plantéate que lo mismo nunca lo estarás, por eso el primer cambio debe estar en tu cabeza.

Acéptate lo primero y luego quiérete para ganar salud.

Otra cosa que te puede ocurrir es que efectivamente consigas el cuerpo que esperabas, pero como lo que estabas buscando no era sentirte mejor, sino que era simplemente un fin estético, una vez alcanzas ese objetivo abandonas los hábitos que habías adquirido, y haciendo esto irremediablemente volverás a tu antiguo estado, o aún peor.

Por lo que desde aquí os recomendamos que no os obsesionéis con vuestro cuerpo, que os embarquéis en este viaje, que es para toda la vida, y que seguro que así, entre otras muchísimas cosas, mejoraréis mucho la imagen que tenéis de vosotros mismos.

Tirar solamente de fuerza de voluntad cuando la motivación no es suficiente puede ser un calvario, pero cuando tu objetivo es estar mejor, tener más energía y vivir la vida de forma más plena, no puede haber quien te pare.

Al principio la  fuerza de voluntad y la constancia son clave, porque cambiar de hábitos no es fácil, además esta sociedad va completamente en el sentido contrario, con cantidad de productos procesados que merman nuestra salud y que son altamente agradables al paladar por enriquecimiento artificial de sustancias como el glutamato monosódico entre otros,  desplazando a los alimentos de verdad ( mucho más nutritivos y saludables ), además de promover el sedentarismo.

Pero una vez te quedes con estos nuevos hábitos y los hagas tuyos verás lo bien que te sientes. ¿Quién manda, tu mente sobre ti o tu mandas sobre ella?

 

Conclusión

 

Come alimentos sanos de verdad y que te gusten, busca tu deporte y entrena por diversión.

No te obsesiones por la estética y esta llegará sin esperarla.

 

¿Comenzamos?

 

 

Un saludo. ViVe y sé feliz.

 

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